A Pierre,
por la noche en que nos hizo llorar de risa
con su discurso en favor de Plutón
y, claro, porque también es negrito.
Hacia el año 2006 de la era de nuestro Señor, un grupo de quemados que se hace llamar científicos le dijeron al buen Plutón: chochera, sorry, pero debemos quitarte el carné y echarte del club. Plutón los miró confundido y los locos esos remataron: es que ya no eres planeta.
El nuevo paria del universo preguntó que por qué era eso y qué pasaba a ser ahora. Los señores esos de lentes gruesos y cerebros chamuscados le dijeron una sarta de barbaridades a modo de explicación y dieron por finalizada la conversación diciéndole al pobre Plutón que ahora sea lo que dios quiera, pero que planeta no es y que más allasito, por favor.
Las razones que le dieron a Plutón para que ya no sea parte del exclusivo club fueron más o menos estas:
Eres excéntrico. Esto al buen Plutón le sonó a que estaba medio loco. A mí también me suena a eso, pero los señores científicos definieron eso como algo así que no es equidistante en todo momento con su centro gravitaorio ¿Qué demonios significa eso? Pues, como que en tus movimientos no siempre tienes la misma distancia con el centro de tu sistema, que a veces estas cerca y otras veces estás lejos. Eso ha hecho que a veces seas el último y a veces el penúltimo planeta, lo que ha vuelto loco al buen Neptuno y lo has metido en una depre que no lo saca ni Venus calata.
Eso le sonó a Plutón a que era voluble. Le dijeron que sí, que más o menos era eso, eso de que te acercas, luego te alejas no está bien. Mira, le dijeron, ahí tienes a todos los otros planetas, incluso a los meteoritos esos que vagan entre Tierra y Marte, todos ellos van parejito ¿Has visto? Sí, dijo Plutón sin confiar mucho en ellos, y es que, dios, esos lentotes que suelen usar no dejan que se les vea directamente a los ojos. Y ya saben, los ojos son la ventana del alma…
Además, le dijeron a pobre Plutón, tu órbita no sólo es excéntrica, tampoco está en línea con la de los demás (A estas alturas Plutón ya iba sintiendo una pequeña incomodidad y no sabía exactamente por qué) ¿Cómo es eso, preguntó? Mira, siguiendo la línea de las órbitas de los otros, en cualquier punto de las ellas podríamos alinearnos como para desfile. En cambio contigo, nada qué ver; tu órbita es, a ver, cómo decirlo… Medio inclinada. Bueno, la verdad que muy inclinada para nuestro gusto y eso no nos permite estar seguro de poder contar contigo para una alineación del sistema, ya sabes, una bonita fila india entre todos los plantitas y el sol. El Sol, pensó Plutón, el Sol. Eso hace que las alineaciones perfectas sean muy escasas y eso no nos gusta mucho ¿Entiendes? Nos gustan más las cosas a corto plazo, rápidas, porque nosotros no vivimos mucho y muchas ocasiones de fiesta no hay y hay que aprovechar todo lo posible que nos lleve a una que otra fiestita. Entiendo, voy entendiendo, dijo el excluido, mientras pensaba que esos conches, los otros planetas, no sabían de lo que se perdían, porque la perspectiva que ganaba, siendo así de inclinada su órbita, era espectacular. Pero a los científicos no les dijo nada, sabía que les valdría madre.
Otra cosa, le dijeron, es que mira, si te das cuenta, los planetas de a verdad –¿Los de a verdad? ¡Puta discriminación y la que los parió!– están agrupados naturalmente. De un lado tenemos a los pequeños y sólidos, que son cuatro; y del otros a los grandes y gaseosos, que también son cuatro. Por tu lugar en la mesa deberías ser de los segundos, pero te pareces más a los primeros, y no hemos encontrado forma de poder cambiarte de sitio para que al menos no hagas tanto roche. Y es que ¿Ves? Nos cagas la simetría. Siendo el número nueve, la rompes completamente. Y es en este momento en que el buen Plutón cayó en la cuenta: ¡O sea que todo es porque no soy ni me porto como los demás!
Finalmente, le dijeron ¡¿Qué, hay más?! Se sorprendió Plutón. Sí, hay más. Fíjate, la rotación de los demás planetas es más o menos rápida, claro, comparada con la tuya. Lo que queremos decir es que la de ellos es regular, se mueven casi al mismo ritmo, unos más, otros menos, pero se mueven todos así como parejitos. En cambio tú, un día tuyo es como siete de la tierra. Es de-ma-sia-do ¡No seamos loco, huevón! O sea, además de ir por donde te la gana, lo haces a un ritmo distinto. No pues, eso no está nada bien. Pero, quiso protestar Plutón, si Mercurio gira sobre sí mismo como borracho que lleva el diablo. Es cierto, le cerraron el pase, pero es que Mercurio, enanito y todo, es el que está más cerca del Sol pues, y eso le sirve para girar así, además, como atrás no más está Venus, es por demás comprensible la calentura del enano y por eso anda como loquito.
¡¡YA SÉ, YA SÉ, NO ME QUIEREN PORQUE SOY NEGRITO!! Gritó el pobre Plutón. Nadie entendió nada en ese lugar, porque así es esta gente que decide qué es y qué no es en el universo entero. Bruta e intransigente. Y continuaron un poco siguiédole la corriente: pero por su puesto. Por qué más creías que iba a ser.
No sé, dijo Plutón. Es decir, yo estoy aquí, también giro alrededor del Sol, sé que soy un poco excéntrico, como dicen, pero no es que me aleje un montón ¿No?
No es suficiente. No encajas, Plutón ¿Es que no lo entiendes? ¡No encajas! –a estas alturas los señores científicos se habían ido retirando disimuladamente y sólo quedaban dos o tres que comenzaban a sentir la presión del estrés–. No eres como los demás, nos jodes la simetría, estás en una posición impar… Ni siquiera conocemos tu origen, carajo, porque no nos vengas con la vaina de que siempre fuiste planeta. Mira, aquí entre nos, la comunidad científica está comenzando a pensar que no eras planeta desde el inicio, algo pasó para que comiences a orbitar como los demás, pero no te encontramos el... como decirlo, el abolengo. El pedigrí, dijo otro mientras esbozaba una media sonrisa. No, Plutón, lo tuyo es raro, muy raro. Y no queremos problemas ni contigo ni con los demás y consideramos que lo mejor es esto, lo sentimos… ¡Mentira! –gritó Plutón–, no lo sienten. Si lo sintieran harían algo por evitar esto, pero no. Miles de millones de años en los mismo ¡Miles de millones y no unos cuantos como ustedes en su planeta de mierda! Y ahora, así sin más: Sorry, chochera, estás out. Y ni siquiera me dicen lo que seré en adelante ¡Cabrones!, porque ni siquiera de satélite me ponen ¡Nada! Simplemente, chau, compadre, una patada en el culo que ha dolido hasta el orgullo y ¡Vete! Y ahora ¿Qué soy, qué hago?
Mira, ese es problema tuyo. Ya te dijimos, no encajas, no eres como los demás, ni siquiera se te da por ser un poquito como los de la clase a la que perteneces. Eres raro, huevón, un loco de mierda que hace lo que le de la puta gana. No jodas. Ahora ¡Chau!
Cerraron la puerta en sus narices y el buen Plutón se quedó afuera, lejos, con frío, mirando de lejos como los otros ocho seguían dentro del fuckin sistema, en su fiesta cagona, acompañándose entre ellos, sintiéndose tan lindos todos, tan parecidos, tan igualitos, tan identificados entre ellos, todos de la misma clase, portándose bien, como manda el manual del universo ¡Planetitas bien! Con apellido bonito y carita afeitada, haciendo una mierda de ronda alrededor del Sol y entre todos ellos, allá cerca al Sol cagón, Venus ¡Puta! ¡No eres más que una puta!, gritaba, ¡quédate con esas mierdas y sus cochinas órbitas regulares y predecibles! Claro, como soy el rarito del grupo, por eso ni de reojo me mirabas ¡Zorra! Sólo te deseo una cosa: que te cache un burro ¡Y que te preñe!
Tiempo después, ya más calmado, pensó, bueno, finalmente estoy fuera. No les debo nada a estos tipos. Total, quiénes son esos científicos de mierda que viven tan lejos de mí en su planeta inundado de agua para decirme lo que soy o no soy. Allá ellos con sus huevadas. Yo sigo donde estoy porque me gusta y a la mierda lo demás.
*Mucho después de redactado este post recordé que este es el año internacional de los afrodescendientes, o sea, también es mi año. Un abrazo a todos mis étno-hermanos.
1 comentarios:
tu eres medio rarito medio negrito y aveces te gusta estar "fuera de orbita"...jijiji
me encantan tus pastruladas
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