lunes 21 de noviembre de 2011

De la ausencia y la palabra

Yo quería escribir un poema
usando esos adjetivos que de niño
me obligaron memorizar
y ahora, dispersos sobre tu mesa,
han terminado por perder el sentido.

El poema debía ser bonito,
no el mejor del mundo ni el más bello,
quizás nunca no merezcamos tanto,
sólo debía gustarte y mucho
ah, claro, haberlo escrito yo.

No he podido hacerlo,
ya sabes, un problema con los sustantivos
los verbos que no conocen presente,
el condicional casi improbable,
como la primavera en agosto .

El problema ha sido
de la ausencia y la palabra.
no sé bien cómo explicarlo, pero,
presiento que conoces la respuesta
a este signo de interrogación que ahora planteo.

Yo quería escribir un poema,
uno que pudiera entregarte escrito a mano.
Tú dirías "qué bonito" y sonreiría contigo.
En cambio
he venido a contarte todo esto
que es como decirte
ya no alcanza el viejo diccionario de la escuela
para componer oraciones coordinadas
o al menos yuxtapuestas.

Yo quería escribirte un poema
pero le había puesto el punto al inicio
del segundo verso y ahora
cuesta tanto
saber lo que sigue.
Como si dijera
"después de la zeta viene".

Ahora mejor dejo esto
pues no se puede hacer nada
con esas pocas palabra que conozco,
los adjetivos inadecuados;
la imposible conjugación en futuro,
aunque sea el imperfecto,
con las entre líneas de tu espacio
y yo sin poder asir la poesía.

Lima, noviembre de 2011